No hay nada más triste que lo tuyo

21

¿Qué tienen los inútiles en la cabeza?

Al principio todo fue bien para el diseñador, cuyo trabajo tuvo luz verde durante el 90% del proyecto, para caerse con todo el equipo un día antes de la entrega. Tras una conversación telefónica y un pequeño intercambio de emails, salió a la luz el pequeño detalle de que la ejecutiva de cuentas responsable del cliente no había presentado una sola pantalla para su aprobación desde la primera reunión, tres lejanas semanas atrás.

Lo que siguió fueron 6 horas de parches, cambios, mutaciones extremas del diseño original y una buena dosis de momentos tensos que recorrieron toda la cadena de trabajo: el diseñador (cabreado como una mona), la ejecutiva de cuentas (acojonada y balbuceando), el jefe de cuentas (preparando el hacha por un lado y el culo por otro). Por supuesto, los diseños estaban ya maquetados… dicho sea de paso, por un freelance, que se forró gracias a la ‘peculiar’ gestión del proyecto.

Tres días después de terminar el plazo aún andábamos haciendo cambios. “Esto” es el resultado.

oct 06 2009

El autor opina:

Negaría ser el autor de ESO delante de un juez

Todo el proceso de diseño fue una pesadilla, apenas puedes distinguir nada de tu diseño inicial en el engendro resultante. Busca una esquina oscura en la que sollozar y borra toda las pruebas que demuestren tu participación en la propuesta.

El terapeuta opina:

Pero... ¡si es totalmente distinto!

El diseño final no se parece en NADA a la propuesta inicial que presentaste. Tampoco es que haya empeorado, es como comparar una cebra con una piña tropical. Evidentemente ha habido un problema de comunicación ¿no te podían haber dicho lo que querían desde el principio?

Comentarios adicionales:

Desde luego no se puede negar que el diseño final es más... "corporativo". Claro que también es más insulso, falto de personalidad y lo mismo podría promocionar un champú que un depósito bancario de alto rendimiento.