Mi comentario es muy escueto pero seguro que a muchos os ha pasado alguna vez. Toda la creatividad y adaptaciones a distintos formatos de la promoción estaban, alegremente, cerrados y una simple pregunta a nuestro cliente, para asegurarnos de que los textos que se incluían eran correctos hizo que el cliente cambiara, a su gusto personal, absolutamente todo el arte final, únicamente bajo su criterio.
No pondría el diseño final en mi portfolio
Está claro que las meaditas del cliente han terminado por ahogar tu diseño (a estas alturas ni siquiera se puede decir que sea totalmente tuyo). Es el momento de poner tu propuesta inicial en tu portfolio y olvidar todo el asunto.
