El cliente acudió a la empresa para crear su identidad visual corporativa. Acababan de abrir el bufete y pidieron varias propuestas de logos. Se le presentó una de ellas muy trabajada la cual el cliente rechazó de inmediato, no dejándose asesorar e imponiendo su punto de vista. Tras negociaciones infructuosas, se llevó a cabo el logo según sus directrices, que modificó varias veces más hasta acabar en el diseño final que podéis ver…
Pero... ¡si es totalmente distinto!
El diseño final no se parece en NADA a la propuesta inicial que presentaste. Tampoco es que haya empeorado, es como comparar una cebra con una piña tropical. Evidentemente ha habido un problema de comunicación ¿no te podían haber dicho lo que querían desde el principio?Pero si apenas se nota la diferencia... ejem, es coña. Al menos parece que se mantuvieron constantes en el esquema de color, claro que viendo el logo final yo no sabría si me encuentro ante un bufete o la sede de un partido político (menos mal que conservaron lo de "abogados")

