El primero de mis trabajos como freelance, en 2008, y hasta el momento, el más complicado. El proyecto consistía en diseñar y producir un conjunto de petos para los niños que recibían clases en una escuela de esquí. Dejando de lado las inacabables jodiendas con los proveedores y el estampador, el proceso de diseño fue más duro que la cara de Cher. Quizás no tanto por el diseño original, sino por la cantidad de modificaciones que tuve que hacer para adaptarlo a imprenta con el presupuesto cerrado y con el tiempo en contra. Aproximadamente una semana de cálculos de costes, presentaciones, negaciones, recálculos, representaciones, renegaciones, etc… El resultado, eso sí, mejor que la propuesta.
¡Sorpresa! Está mejor que el inicial
Nunca pensaste que pudiera ocurrir, pero vaya, las sugerencias del cliente realmente tenían razón de ser y el diseño final está mucho mejor que la propuesta inicial que presentaste. Vivir para ver.
